Tenemos:

  • Un presidente incapaz de reconocer lo obvio y que se escuda en su postura para intentar justificarse.
  • Una sociedad que no ha aprendido nada y sigue culpando de las bombas a sus gobiernos, en lugar de a aquellos que las ponen.
  • Una prensa que intenta barrer para su casa (es decir, para aquellos con los que están ideológicamente de acuerdo) criticando lo que dicen unos y ensalzando lo que dicen otros, y siempre tergiversando.
  • Una sociedad en la que parece que la libertad de expresión de unos cuenta más que la de otros, en función de a qué colectivo pertenezcas y cuán afín o contrario sea al actual Gobierno.
  • Una oposición que se está comportando de forma tan inútil como el Gobierno a la hora de gestionar el asunto que hay entre manos.
  • Un panorama político en el que, con tal de decir "no me ajunto contigo", los políticos son capaces de no aunar esfuerzos contra lo que realmente importa.

Supongo que es normal que el balance de situación no cuadre...